El pasado fin de semana en Suzuka vivimos una de las carreras más emotivas del año, no sólo por el trámite de la competencia, sino porque Jenson Button ganó su primera carrera en seco con McLaren y Sebastian Vettel consiguió el bicampeonato.
Se esperaba una gran carrera en una de las mejores pistas que tiene el planeta. El fin de semana empezaba con buena pinta, pues Button había sido el más rápido en todas las sesiones de práctica, pero Vettel logró una vuelta alucinante en la clasificación y le arrebató la pole por nueve milésimas de segundo; seguro iba a ser un carrerón.
En la largada alemán y británico por poco chocan, permitiéndole a Lewis Hamilton tomar el segundo lugar, pero su estilo de manejo liquidó las llantas en menos de 6 vueltas, y esto lo sacó de la pelea por la victoria.
Jenson Button pudo ser más rápido que Vettel una vez superado su compañero de equipo y la distancia se recortaba vuelta a vuelta hasta y pudo superarle en la segunda de las tres paradas en pits.
Al final de la carrera Fernando Alonso logró encontrar el ritmo de su Ferrari y acercarse a la punta, pero no pudo detener al inglés que consiguió su tercera victoria del año y es claro favorito para quedarse con el subcampeonato, sin duda está teniendo un gran año, muchos lo califican como mejor que 2009, año en el que consiguió el campeonato del mundo.
Sebastian Vettel arribó en tercera posición, lo que le valió asegurar su segundo título consecutivo, siendo el piloto más joven en hacerlo. El joven piloto alemán ha arrasado con los récords, ya era el piloto más joven en puntuar, lograr una pole, subir a un podio, ganar una carrera y ser campeón del mundo.
La prensa internacional ya lo compara con su compatriota Michael Schumacher, quien a su edad no había ganado ningún título ni tenía ningún record, la verdad es que si sigue por ese camino va a superarlo con creces.
Los equipos ya están centrados en 2012, y Red Bull es el con más ventaja, pues llevan algún tiempo trabajando en su próxima arma, con la que pretenden revalidar los títulos.
El mejor auto de la grilla conducido por el mejor piloto del mundo siempre dará como resultado un dominio aplastante, como los McLaren de los 80, los Williams de los 90 o los Ferrari hace muy pocos años. Si Red Bull puede brindarle a Vettel un auto competitivo él se encargará de llevarlo a la victoria, no hay dudas de eso.








